🌀 Un año libre... pero lleno de pensamientos
Pasé prácticamente un año perdida en mis pensamientos.
Tenía tanto tiempo libre que decidí que ya quería tener un niño... ¡y así fue! 😅
Ese fue mi “año libre”: un embarazo feliz, lleno de ilusión, aunque en el fondo todavía cargaba el peso de no haber encontrado mi lugar académico.
💍 Me casé (en medio del caos)
Sí, me casé mientras aún estudiaba en el ITLA.
Viajaba todos los días desde Los Alcarrizos hasta Boca Chica, con una rutina que era una locura.
Después de casarnos, nos mudamos a la Churchill. ¡Bendito sea el bus que me dejaba más cerca de casa!
Y mi esposo, tan bello, siempre me esperaba para que no bajara sola del transporte.
Ese gesto me marcó. Era protección, era amor.
Aunque emocionalmente, yo me sentía aplastada por lo académico.
📚 ¿Educación? ¿En serio?
Durante mi embarazo, me puse a investigar sobre becas (ya era casi una experta en eso).
Un día, mi suegro me habló de las becas en Educación.
Yo, que siempre buscaba en Ingeniería, no las había visto jamás.
Entonces dije:
“Bueno... si estudio Educación, será en Matemáticas”.
¡La cara de todo el mundo cuando lo dije! 😂
Después de haber salido del ITLA por los números, ahora quería estudiar matemáticas.
Pero es que, en el fondo, me encanta.
Solo que… tenía un asunto con los exámenes (más adelante entenderás por qué).
🎓 El gran salto a la PUCMM
Vi una promoción de becas en la PUCMM, y sin pensarlo dos veces, me postulé.
Estaba de ocho meses de embarazo y la carrera empezaba en tres meses.
Mi mamá me preguntó:
“¿Estás segura? Vas a tener un bebé…”
Y yo:
“Sí, lo voy a intentar”.
Gehrig nació, y a los dos meses me presenté al examen de admisión.
Fueron cuatro pruebas: psicológico, lógica, el POMA y un examen de inglés.
Gracias a Dios, pasé.
De 400 aspirantes, entramos solo 15.
Y por mi nivel de inglés, entré directo al nivel 4.
👶 La travesía de estudiar con un bebé
Ahí comenzó el verdadero reto.
Tenía un bebé de meses, mi madre trabajaba a tiempo completo, y yo…
Era una mantenida con sueños grandes.
Ahí apareció mi suegra, un alma de Dios, y me dijo:
“Si tú quieres estudiar, yo lo cuido.”
Salía desde las 7 a.m., a veces volvía de noche, con los senos llenos de leche.
Andaba por la universidad como loca, entre estudiantes de la “high”,
pero yo… iba con una meta: graduarme.
💔 Mi esposo se fue a España… y yo me quedé con todo
Ya en segundo año, mi esposo consiguió una beca para hacer maestría en España.
Y ahí vino el gran dilema…
“¿Le digo que no se vaya y me quedo con ayuda, o lo dejo ir y me las ingenio?”
Lo dejé ir.
Y ese fue el año más duro de mi vida.
Teníamos casa propia, pero todo lo demás… costaba.
Decidí parar la universidad por un cuatrimestre.
Supuestamente, él la pagaría cuando regresara.
Pero un día vi mi realidad y dije:
“France, la vida cambia. Si él se queda allá, tú te quedas aquí… con un bebé, sin carrera, y siendo mantenida para siempre.”
Así que fui con mi madre y mi bebé a la universidad.
Pedí que me permitieran volver el próximo cuatrimestre sin perder la beca.
Lo logré. Pero eso me costó un año completo de carrera.
📐 Matemáticas… otra vez tú
En el primer cuatrimestre todo iba bien.
En el segundo, llegaron Matemáticas 2 e Introducción a la Física.
Y con ellas… mi trauma.
Me tocó un profe al que le decían “Ramón Retiro” (¡imagínate! 😅).
Era un excelente docente, explicaba con cucharita, y yo entendía todo.
Pero a la hora del examen… me bloqueaba.
Ponía plátano donde iba yuca.
Así me pasaba desde el colegio.
Mis medallas eran “al esfuerzo”, nunca “al mérito”.
🧠 Descubrí algo que jamás había contado
Fui a cambiarme de carrera.
Llorando, dije que no podía con las matemáticas.
Se reunieron tres profes y el director, y me mandaron al psicólogo de la uni.
Fue ahí donde, entre terapias y charlas, descubrí algo muy importante:
Mi cerebro bloqueaba la mitad de la información durante los exámenes.
Como si se me apagara un lado de mi memoria visual.
Entonces desarrollé un método:
Aprender las fórmulas en mitades separadas, y luego conectarlas mentalmente.
¡Funcionó!
Y hasta mi psicólogo, años después, me dijo en el patio de la uni:
“Si eso te funciona, sigue por ahí.”
💸 Sobrevivir sin ingresos… y con un bebé
Mientras tanto, no tenía cómo mantenerme.
Fui a FUNDAPEC y tomé un préstamo para manutención.
Pedí ayuda a mi familia como garantía… muchos me dijeron que no.
Al final, me ayudó una prima de mi esposo que ni me conocía.
Me dijo:
“Te ayudaré porque en mi momento nadie lo hizo por mí.”
La conocí dos años después.
🛒 Y así nació la papelería
Los préstamos hay que pagarlos.
No podía emplearme, o perdía la beca.
Así que decidí vender lo que se me ocurriera.
Un día, mi papá tenía un espacio vacío en su colmado que iba a alquilar a una banca.
Le pedí que me lo dejara a mí.
Y me dijo:
“Eso es tuyo.”
Y así nació mi papelería.
💬 ¿Y tú?
¿Has tenido que seguir adelante cuando todo parecía en contra?
¿Has sentido que lo académico no refleja lo que realmente sabes?
Te leo.
Porque a veces, compartir lo que callamos… nos libera.
Y otras veces, ayuda a alguien que está justo donde tú estuviste.